TESTIMONIO PICTORICO DEL HERMANO FIGUEROA
(Hugo Lazzarini)
En mi vida he pintado muchos cuadros religiosos, abordando una temática siempre vigente.
A finales del año 1996, cumpliendo una promesa familiar y en pleno auge del entusiasmo por llevar a los altares al jesuita Hermano Figueroa, pinté un cuadro al óleo con su imagen y lo doné a la Congregación. Al plasmar sus rasgos, me produjeron una emoción indescriptible…sus facciones angulosas, su mirada amable y penetrante, despertaron mucho respeto y amor, de tal manera que desde entonces, está presente en las oraciones y peticiones de mi vida espiritual.

HERMANO:_figueroa_
Un mes después, las autoridades del Colegio, me pidieron otro cuadro, exactamente similar, que debían llevar al año siguiente a Las Canarias, para homenajear al Hermano en su tierra natal.
ACTO TRASCENDENTAL
Como parte de la comitiva, aunque con mi esposa viajamos por otro lado, el martes 7 de octubre de 1997, a las 10,00 se realizó un trascendental acto cívico en la plaza central de Tinajos, en la isla de Lanzarote, donde se descubrió un busto y obsequiamos el cuadro con su imagen.
Posteriormente, recorrimos procesionalmente la casa paterna de Figueroa, sus habitaciones, patio y cocina, donde preparaban el pan y sus pucheros, embargados, todos de una emoción indescriptible. Mi esposa recogió tierra y guijarros del lugar, que veneramos con pasión.
Posteriormente, solos con el alcalde y su señora, visitamos la iglesia local y su pila bautismal, la municipalidad, el pujante pueblo y más tarde, el Desierto Negro, la Montaña de Fuego y las Cuevas Subterráneas, lugares paradisíacos, que seguramente recorrió el Hermano en su niñez.
Al regresar, el padre Alejandro Gauffin, que nos acompañó en los actos, me pidió un tercer cuadro, también idéntico, que atesora entre sus pertenencias.
HUGO RAUL LAZZARINI

